Entrevista a Media Vaca

Begoña Lobo y Vicente Ferrer al frente de la editorial Media Vaca, demuestran pasión por su trabajo dedicando esfuerzo y cariño en cada uno de sus proyectos.

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17 de enero de 2013

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Begoña Lobo y Vicente Ferrer en la editorial. Fotografía de Daniel García-Sala (2007).

Begoña Lobo y Vicente Ferrer en la editorial. Fotografía de Daniel García-Sala. 2007

Begoña Lobo y Vicente Ferrer son los fundadores y responsables de la editorial Media Vaca. Las dos únicas personas al mando de este tándem que se dedica exclusivamente a la edición de libros ilustrados y que desde 1998 han publicado 48 títulos, contando con ilustradores de la talla de Arnal Ballester, Javier Olivares, Max, Sean Mackaoui o Carlos Ortín.

Media Vaca es una editorial atípica, solo publica tres libros al año y su catálogo no responde a los criterios comerciales habituales, sino más bien al gusto personal y caprichoso de sus editores. Dos amantes de los libros que demuestran su pasión por su trabajo dedicando esfuerzo y cariño en cada uno de sus proyectos. Libros cuidados al detalle en la que la calidad, tanto de los autores como de las ediciones, juega un papel protagonista. Algo que el lector aprecia y agradece.

Con esta entrevista pretendemos conocer un poco mejor a Media Vaca y exponer el punto de vista de sus responsables sobre cuestiones dentro del mundo de la ilustración y el libro ilustrado.

César Fernández Arias: doble página del libro 100 Greguerías ilustradas (Media Vaca, 1999).

Doble página del libro 100 Greguerías ilustradas. César Fernández Arias. Media Vaca. 1999

¿Qué os impulsó a crear una editorial? ¿Cómo surgió Media Vaca y a que se debe el nombre?

[pullquote]“Nuestra editorial no es sólo una empresa sino un proyecto de vida: trabajamos únicamente dos personas, hacemos solamente tres libros al año…”[/pullquote]Cuando cumplí 18 años (habla Vicente Ferrer), mi madre me regaló una moto, pero decidí devolverla y emplear ese dinero en imprimir en offset 200 ejemplares de una publicación que había escrito y dibujado. Hasta entonces, mis experiencias como autor-editor se limitaban a tiradas de 20 ejemplares como mucho y por medio de fotocopias. El paso al offset era la entrada a un mundo más “profesional”. ¿Y por qué decide alguien cambiar una moto por un tebeo? La respuesta a esa pregunta todavía no la conozco. Debe de tener que ver con la necesidad de encontrar interlocutores, y también con la curiosidad.
Cuando en 1998 publicamos los primeros tres títulos de la colección “Libros para niños”, la editorial, de alguna manera, ya existía, pero no existían los libros como los que queríamos hacer, así que nos pusimos a hacerlos.
El nombre Media Vaca (escrito como fracción: 1/2 Vaca) existe desde bastante tiempo antes de empezar a publicar estos libros. Llamamos así a una colección de cuadernillos que editamos desde 1991 hasta 1999. Sobre el origen del nombre, ah, hay varias teorías.

Ajubel: Robinson Crusoe (Media Vaca, 2008).

Robinson Crusoe. Ajubel. Media Vaca. 2008

Han pasado 14 años desde su nacimiento, ¿qué habéis aprendido en todo este tiempo?

Seguramente habremos aprendido muchas cosas que no sabemos que sabemos. Mil cuestiones relacionadas con el oficio, con las imprentas, la distribución, los derechos de autor… Y también con el objeto propio de nuestros libros: la literatura, la ilustración. Sin embargo, lo que ahora mismo se me ocurre contestar es: a tener paciencia.

 

¿Cuáles han sido los mejores momentos? ¿Y los peores?

Los mejores momentos tienen que ver con la invención de los libros. También con la relación directa con lectores a través de las ferias del libro: actividad agotadora pero muy satisfactoria. Los peores, seguramente, tienen que ver con el perverso sistema de distribución de los libros imperante y con los abusos cometidos por algunos distribuidores.

Taro Miura. Imagen de cartel para Media Vaca (2006).

Taro Miura. Imagen de cartel para Media Vaca. 2006

¿Qué consejos daríais a quién quiera seguir vuestros pasos?

Se llega a ser editor por muchos caminos. Yo no sé si nosotros somos editores, no sé si ese es nuestro oficio. Aunque tenemos la vocación de editar, no tenemos la menor vocación por pertenecer al colectivo de los editores, que es bastante repelente. Eso sí, tomados de uno en uno, cada editor es un mundo: los hay de todo tipo. Lo primero que debería saber el aspirante a editor es qué clase de editor quiere ser. Para eso debe reunir mucha y variada información que no se encuentra en un solo lugar: los propios libros dan muchas veces más pistas que el experto que imparte clases en las escuelas para editores. Los pintores necesitan ver mucha pintura; los cineastas, muchas películas; los músicos necesitan escuchar mucha música; y los editores necesitan ver, tocar y leer muchos libros para destripar sus secretos.

Artur Heras: «La primera concentración de números uno». Dibujo perteneciente al libro Madame Leonarda (Media Vaca, 2009).

La primera concentración de números uno. Del libro Madame Leonarda. Artur Heras. Media Vaca. 2009

¿Cómo definiríais la filosofía de Media Vaca?

Si hay una filosofía, sería la misma que aplicamos a cualquier otra faceta de la vida: pásatelo bien con lo que haces. Lo que se parece mucho al Carpe diem, ahora que lo pienso. Vive el momento.

 

¿Qué diferencia a Media Vaca de las demás editoriales?

[pullquote]“Yo devolví una moto para hacer una revista y ahora viajo en autobús”[/pullquote]Aunque sea una perogrullada, lo que diferencia a esta editorial de otras es que en esta trabajamos Begoña y yo y en las demás no. (Lo mismo, al revés, podrían decir las demás para diferenciarse de la nuestra.) Nuestra editorial no es sólo una empresa sino un proyecto de vida: trabajamos únicamente dos personas, hacemos solamente tres libros al año y nos ocupamos principalmente de proyectos propios a los que dedicamos años de nuestra vida. Concienzudos, aspiramos a hacer el mejor trabajo posible y no tenemos ningún deseo de crecer.

Presentación de los libros Reflejos y sombras y Cartas a Aldo Buzzi, de Saul Steinberg, en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia, en octubre de 2012. De izquierda a derecha: Begoña Lobo, Vicente Ferrer y Carlos Pérez. Imagen de Daniel García-Sala.

Presentación de los libros Reflejos y sombras y Cartas a Aldo Buzzi, de Saul Steinberg, en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia. De izquierda a derecha: Begoña Lobo, Vicente Ferrer y Carlos Pérez. Fotografía de Daniel García-Sala. Octubre de 2012

Sólo editáis tres libros al año, ¿qué ventajas tiene publicar un número tan reducido?

No he pensado nunca en las posibles ventajas, la verdad. La ventaja sería que al publicar menos libros te relacionas con menos gente y tu vida se simplifica y, por eso, eres más feliz. Aunque eso no tiene por qué ser así. Por una cuestión de presupuesto y por la atención que reclaman, sólo podemos dedicarnos a unos pocos libros al año. De todas formas, eso es cierto sólo en parte: algunos años hemos publicado tres títulos nuevos pero hemos reimpreso otros que estaban agotados (nuestro criterio es mantener todo el catálogo vivo), a pesar de que las reimpresiones cuestan lo mismo que las novedades. Algún año, me parece, no hemos publicado ningún libro.

 

¿Qué buscáis en un ilustrador para que publique con vosotros? ¿Y en un escritor?

Rotundamente: que sea un autor, que tenga algo que decir. No es necesario que sea un autor consagrado (a saber lo que quiere decir eso), pero no debe faltarle una chispa (ver chispa en el diccionario) que haga atractivo su trabajo. Desde este punto de vista, considero que se hace una mala publicidad quien se ofrece declarándose dispuesto a atender cualquier requerimiento que se le haga. El ilustrador, cuando es autor, no hace eso. Lo mismo vale para el escritor.

Colaboraciones de Javier Vázquez y Vincent Sardon en el libro Mis primeras 80.000 palabras (Media Vaca, 2002).

Mis primeras 80.000 palabras. Javier Vázquez y Vincent Sardon. Media Vaca. 2002

Nombrad un autor y un título que os gustaría publicar y por qué.

Salvo muy contadas excepciones, no hemos comprado derechos de libros publicados con anterioridad, práctica perfectamente lícita y muy habitual en las editoriales españolas. La mayor parte de los libros que editamos son proyectos propios, pensados o propuestos por nosotros, y lo que nos gustaría editar es lo que ya estamos editando. Entiendo que la pregunta apunta más bien hacia los libros que no son proyectos propios y que nos gustan especialmente. Como también los hay, y muchos, citaré uno: el Bestiario de Ops que publicó originalmente Alfaguara en 1989. Es un libro magnífico y merece nuevos lectores. En un mercado serio, debería estar disponible permanentemente, como otras obras literarias que todos conocemos. Seguramente, espero, alguien lo volverá a sacar pronto aprovechando que Andrés Rábago (Ops, El Roto) es el actual Premio Nacional de Ilustración.

 

¿En qué os fijáis cuando compráis un libro?

[pullquote]“En algunos casos echo en falta más rigor: en mi opinión, hay trabajos de ilustración claramente mejorables”[/pullquote]No sé si la pregunta se refiere a qué es lo que nos llama la atención en un libro o a por qué compramos libros. En cualquiera de los dos casos, es una pregunta que sólo puede ser contestada con más preguntas: ¿Nos atrae su portada, su tamaño, su peso? ¿Nos agrada tenerlo en la mano? ¿Nos provoca curiosidad su título, el tema, el autor, la editorial? Y también: ¿Nos parece razonable su precio? ¿Pensamos que vamos a disfrutar de su lectura? ¿Nos arrepentiremos más tarde, si no lo compramos, por no poder encontrarlo en una biblioteca? Etc.

Manuel Flores: doble página del libro El paseo de Buster Keaton (Media Vaca, 2008).

Doble página del libro El paseo de Buster Keaton. Manuel Flores. Media Vaca. 2008

En vuestros libros la ilustración tiene un papel protagonista, ¿creéis que la mayoría de gente que los compra está relacionada directamente con la ilustración?

No. La gente llega a los libros por intereses muy variados. Quienes compran los libros por las ilustraciones no representan a la mayoría de nuestros lectores. Hay lectores ideales, que se fijan en el texto y en las imágenes, y que entran en el libro como auténticos exploradores. También hay quien regala libros a los niños sin leerlos, quien sólo se interesa por las ilustraciones, quien sólo disfruta los textos, y quien sólo aprecia verdaderamente la tapa dura.

 

Actualmente, ¿cuáles creéis que son los principales problemas del panorama del libro ilustrado en España?

Hace tres lustros, cuando empezamos, el problema era la ausencia de libros que pudieran considerarse bajo ese nombre: ilustrados. Hoy el panorama es muy distinto: algunas editoriales grandes publican libros ilustrados y bastantes editoriales pequeñas se dedican exclusivamente a este tipo de libros. La oferta es muy variada y se dirige a un público muy amplio. Ahora bien, ¿vale la pena todo lo que se produce? En algunos casos echo en falta más rigor: en mi opinión, hay trabajos de ilustración claramente mejorables y hay ediciones que se parecen más a libros de lujo y de regalo que a libros bien pensados. Hay también propuestas absurdas donde las ilustraciones sobran absolutamente y resultan más bien molestas.

Miguel Calatayud: «Torito torero». Dibujo perteneciente al libro El mundo al revés (Media Vaca, 2001).

Torito torero. Dibujo perteneciente al libro El mundo al revés. Miguel Calatayud. Media Vaca. 2001

¿Qué opináis sobre el hecho de que en España el autor suela recibir menos del 10% del beneficio del libro?

[pullquote]“No existe una verdadera industria del libro, ágil y dinámica, capaz de encarar proyectos que no responden a las fórmulas de éxito comunes…”[/pullquote]En teoría, el autor debe recibir el 10%. Si no es así, habría que reclamarlo. El problema, más allá del porcentaje, es que las cantidades resultan ridículas porque el pago que se hace a los autores se estima multiplicando el precio de venta del libro por la tirada, y las tiradas en España son muy bajas. Aparte de eso, hay muy poca costumbre de hacer reimpresiones (salvo en los libros de mucho éxito) por la presión de las novedades. (El número de nuevos títulos editados en 2011, a pesar de la crisis, ronda los 75.000.) También es una mala práctica que se da en muchas editoriales el pagar anticipos muy pequeños que no cubren siquiera las ventas de una primera edición. Nosotros pensamos que, al iniciar un proyecto, hay que pagar completa la primera edición, porque es el editor quien realiza la inversión y no debe corresponsabilizar a los autores del riesgo asumido.

Exposición «La vida secreta de los libros. Media Vaca: 1998-2003» en la Sala de la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset. Fotografía de Daniel García-Sala (2003).

Exposición «La vida secreta de los libros. Media Vaca: 1998-2003» en la Sala de la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset. Fotografía de Daniel García-Sala. 2003

Hay una tendencia creciente a la autoedición, ¿a qué creéis que se debe?. ¿Qué efectos puede tener sobre la industria editorial?

Se debe en parte a todo lo expuesto en la pregunta anterior. También al hecho de que no existe una verdadera industria del libro, ágil y dinámica, capaz de encarar proyectos que no responden a las fórmulas de éxito comunes: libros de autores conocidos, libros sobre temas de actualidad, modas, etc. No creo que las experiencias de autoedición, siempre aisladas y casi siempre con poca continuidad, supongan una alternativa al mercado editorial establecido, por llamarlo así, pero me parece muy importante que existan. Por una parte, demuestran un compromiso especial de esos autores con sus obras; además, esas experiencias van a proporcionarles un conocimiento sobre precios de imprenta, sistemas de distribución y muchas otras cuestiones, que resultará fundamental para tomar decisiones en el futuro sobre su vida profesional. Cuando el autor maneja esa información (que está a su alcance), puede saber si el editor le retribuye convenientemente y si produce los libros utilizando los medios adecuados, etc. De esta forma, puede actuar y reclamar con mayores garantías.

Javier Olivares: ilustración para Los niños tontos (Media Vaca, 2000).

Ilustración para Los niños tontos. Javier Olivares. Media Vaca. 2000

Bajo vuestro punto de vista ¿qué países destacan por su calidad editorial? ¿A qué creéis que es debido?

[pullquote]“Observemos cómo les va actualmente a las bibliotecas públicas españolas y reflexionemos”[/pullquote]A esta pregunta siempre he contestado lo mismo: Estados Unidos, Francia y Japón. Hablo únicamente desde mi experiencia como comprador y lector de libros. Los tres países tienen una gran tradición de libros ilustrados, que se respeta. Los clásicos del género se reeditan continuamente y coexisten junto con las novedades; las librerías dedican gran espacio a los libros infantiles y a los libros ilustrados; los autores de los libros ilustrados tienen verdaderamente la consideración de autores. En la valoración y en la exigencia de la calidad de los libros, es fundamental el papel de las bibliotecas y de las personas que trabajan en ellas y de quienes las apoyan. Observemos cómo les va actualmente a las bibliotecas públicas españolas y reflexionemos sobre el peso que nuestra producción de libros y de lectores tiene hoy en el mundo.

Guardas delanteras del libro Seis niños en Marte (Media Vaca, 2011). Dibujos de Jaime Martí Lobo sobre un mapa de Marte.

Guardas delanteras del libro Seis niños en Marte. Jaime Martí Lobo. Media Vaca. 2011

Por último, hablemos un poco sobre el futuro de los libros ilustrados, ¿cómo os lo imagináis?

Me lo imagino parecido a lo de ahora. Es decir, prefiero reservar mi imaginación para otras cosas. Algunos ilustradores se convertirán en artistas importantes, expondrán en galerías de arte y ganarán dinero; otros, con más méritos, tendrán menos éxito en vida pero quizá su obra sea recuperada por otra generación posterior. Para que esto sea posible, hay que ser ordenado y guardar bien las cosas; y hay que parar los pies a esos bichitos que se comen el papel. Claro que si uno se guía por el lema Carpe diem, entonces tanto da.

 

¿Cómo creéis que será la convivencia entre el libro impreso y el libro digital?

[pullquote]“El libro en papel es un buen invento”[/pullquote]Son dos cosas distintas, no tendrían que molestarse. Hay gente que compra libros por la lectura y otros por la tapa dura o por el glasofonado. Hay quien tiene un coche sencillo y hay quien tiene algo que ya no se puede llamar coche que es un prodigio de botones y de rugidos. Yo devolví una moto para hacer una revista y ahora viajo en autobús. Cuando los niños se acostumbren a leer usando libros digitales y otro tipo de máquinas, entonces todo cambiará de verdad. Pero ese futuro no es inmediato, porque el libro en papel es un buen invento. Me parece oportuno traer a colación dos cuestiones relacionadas. Uno: llama la atención que en Alemania y Japón, dos países tecnológicamente muy avanzados, sea donde uno puede encontrar ilustradores que trabajan con técnicas tradicionales sobre papeles hechos a mano. Dos: ¿qué clase de progreso representa realmente el libro digital cuando se comprueba que hay una involución en los contenidos y en la asimilación de los mismos?

Alfredo González: ilustración para Seis barbas de besugo (Media Vaca, 2007)

Ilustración para Seis barbas de besugo. Alfredo González. Media Vaca. 2007

Media Vaca pregunta:

Saul Steinberg, conocido sobre todo por sus trabajos para el New Yorker, no se consideraba un ilustrador y tampoco se llevaba bien con la palabra artista. Decía que era un escritor que escribía con imágenes. Me pregunto qué entienden los ilustradores por ilustrar: ¿en qué consiste la labor de un ilustrador?

Puedes contestar directamente en los comentarios de esta entrada. ¡Esperamos tu respuesta!

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Web de la editorial:
www.mediavaca.com

Crean
Crean
Crean es un medio entre la ilustración y los ilustradores. Un puente de acceso al mundo de la ilustración entendida como una manera de comunicar.

17 comentarios

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  1. Jorge Fernández

    La labor del ilustrador consiste en la capacidad de traducir en imágenes aquello que se quiere decir:
    Más vale una imagen que mil palabras.

  2. Para mi ser ilustrador, es ser un speaker que habla con imágenes, pudiendo así criticar, querer, inventar o simplemente decir cosas bonitas que entren por los ojos.

  3. La imagen llega antes que un texto. En algunos casos es intentar dar un impacto visual por encima de las palabras. Poner en la mente del espectador una imagen para que él mismo la transforme. Jugar con la imaginación. Hablar sin producir sonidos, simplificar una idea… comunicar, transmitir, provocar, agitar… un medio más, igual de válido, igual de fuerte que el resto.

  4. Transmitir de forma eficiente una idea creativa que aporte y no se quede en mera decoración.

  5. Julián

    Sentarse y tomar el lapiz, pararse enojado a tomarse un café, sentarse otro rato, ver imágenes en todos lados, tener una idea en la cabeza y no poder llevarla al papel. Pararse de nuevo. Envidiar a Steinberg, Quentin Blake, Olivier Tallec, Wolf Erlsbruch, Elena Odriozola y tantos tantos otros que lo hacen mejor y más rápido y más alegre que tú… Darse cuenta que ya han pasado varios días y que nada ha pasado, volver a pararse. Y de repente estar feliz porque la ilustración que hiciste tienes algo, algo que no viene de ti… Seguro no de mí, eso que hace que una imagen que no tiene nada de especial, sea especial. Al fina estás un poquito feliz. Mandársela al editor… El no logra ver lo especial, quiere cortar la parte especial… Si es la ceja, que no tenga cejas, si es la oreja, que sean más pequeñas, si es el semblante, que sonría un poco más. Ceder y ponerle más rojo y hacerla más linda y sin manchas, por favor. A nadie más que a tí le gustan las manchas. Al final le pides a un amigo que maneja mejor que tú el computador que arregle la imagen mientrras te sientas a su lado. Por suerte él sabe más de ilustración que tú y hace que lo que no tú hiciste sin vida, sin brillo, sea genial.

  6. Soy Mariana, ilustradora de Argentina… Conocí a Vicente y a Begoña cuando viajé a Valencia en el año 2009, luego les perdí el rastro hasta hoy, que los encuentro en esta nota! Y es lo que me ha motivado a escribir, ya que nunca escribo posts, pero me ha puesto muy feliz volver a verlos, aunque sea en fotos, saber que están bien y que siguen con su hermoso proyecto editorial… Justo hace unos días los volví a recordar cuando le mostré a un amigo, todos los libros que ellos me regalaron en aquel viaje… Saludos y besos de mi parte para ambos!
    Y ya que estoy, intento responder la pregunta… Vicente me había ayudado en mi tesis, que justamente era sobre ilustración, su concepto y su función… Y parte de el concepto que hoy tengo de ello, se lo debo a él… Para mi la ilustración es un lenguaje… Habla, dice… grita!… Narra sobre todo… Comunica… Así me siento en mi rol de ilustradora… como una comunicadora y narradora… Siempre estoy “en función de…”… Ya sea un texto, una idea, una palabra… una canción…Y sobre todo… soy una servidora de la línea!

  7. Me ha encantado leer esta entrevista y conocer más de cerca a los creadores y editores de Media Vaca. No voy a ser muy original porque estoy con el resto de comentaristas, ilustrar es narrar, completar, interpretar, emocionar, y a veces hasta sorprender. Tengo una pregunta para los editores, ¿cómo surgió el nombre de “Media Vaca”? Gracias!1 Un saludo.

  8. Si Steinberg “escribía con imágenes” quizá la ilustración sea una lengua y como tal pueda usarse bien, mal, o incluso emitir balbuceos. Tal vez la labor del ilustrador consista entonces en respetar y usar bien esta lengua, ya que como todas las demás también nos permite mentir, decir tonterías o no decir nada de nada.

  9. Jano

    Ilustrar es dar lustre a la vida. Enhorabuena por el interrogatorio a entrevistado y entrevistador.

  10. Errata

    Ilustrar para mí es comunicar, de la mejor manera posible, estéticamente hablando…algo bonito es algo bonito, pero algo que comunica es algo increible.

    Felicidades a Crean, una vez más.

    Errata

  11. Respecto a la pregunta del libro impreso o digital, personalmente sigo prefiriendo el libro impreso, para mí no hay color.