Entrevista a Pablo Amargo

Desvelando su particular visión sobre la ilustración, Pablo Amargo comparte con nosotros su experiencia y su opinión. Un testimonio enriquecedor y sin desperdicio alguno.

|

24 de mayo de 2012

|

Pablo Amargo

Pablo Amargo. La educación del talento. Editorial Ariel. 2010

Pablo Amargo es un ilustrador español con una gran carrera profesional del que poco se puede decir que no se haya dicho ya.

Ha trabajado para distintos ámbitos como el libro ilustrado, la prensa o el cartel. Sus trabajos han sido publicados en países como España, Italia, Venezuela, Brasil o Suiza, por editoriales como Bárbara Fiore, Anaya, Edebé, Ámbitu o S.M.
Su obra ha sido reconocida con el Premio Nacional de Ilustración en 2004. También fue premiado en la Feria de Bolonia de 2003 y 2009, en la bienal de ilustración Ilustrarte de Portugal en 2003, 2005 y 2007 y el año pasado fue permiado en el CJ Picture Book Award de Corea, entre muchos otros reconocimientos que harían este párrafo demasiado largo.

Sus ilustraciones apuestan claramente por la vía comunicativa. Sus formas, neutras y sin adjetivos, son fácilmente reconocibles por el lector sin que los manierismos lo distraigan.
Leer una imagen de Pablo Amargo adquiere un carácter de reto intelectual en el que nuestra mente tiene que desperezarse y ponerse a trabajar.

Os animamos a responder en los comentarios la última pregunta, formulada por el propio Pablo Amargo para los lectores de Crean.

 

En algunas ocasiones has comentado que los libros ilustrados dan sentido a tu carrera como ilustrador. A grandes rasgos ¿qué proceso sigue un libro ilustrado desde que te llega la propuesta o se concibe hasta que sale publicado?

Me considero un ilustrador muy intuitivo. En mi opinión, la intuición proviene de la experiencia. Si te gusta leer y valoras la literatura resulta más sencillo hacer un libro. Por ello, al escoger un proyecto y empezar a trabajar, me fío de mi instinto y de mi criterio como lector. Para mí lo más importante es partir de una buena historia. Suelo implicarme emocionalmente con el texto hasta el punto de tener la sensación de conocerlo mejor que el propio escritor. Confío mucho en mi lectura y no deseo saber las intenciones del autor del texto.

El resto es perseverancia, tanteo, avance y retroceso. Pruebas, pruebas y más pruebas. Con distintos formatos, con distintos escenarios, con distintas ideas, con distintas tipografías… La constancia hace que, con el tiempo, se revele la “música interna” del libro, el TONO que es algo así como el alma del proyecto. A partir de ese momento sólo hay que dejarse llevar.

Pablo amargo. Casualidad. Bárbara Fiore Editora. 2011

Pablo Amargo. Casualidad. Bárbara Fiore Editora. 2011

Pablo amargo. Casualidad. Bárbara Fiore Editora. 2011

Pablo Amargo. Casualidad. Bárbara Fiore Editora. 2011

Sueles trabajar meticulosamente sobre cuadernos donde realizas bocetos muy pequeños, ordenados y precisos a los que llamas microgramas. ¿Que ventajas ves en este método de trabajo?

No soy de los que viajan con un cuaderno para tomar notas por la calle. Tampoco me gusta dibujar en el tren o en el autobús. Soy un dibujante en una habitación. Mis cuadernos son pequeños laboratorios donde voy probando cosas, en la intimidad, sin miedo a equivocarme. Dibujo muy pequeño. Tiendo a borrar mucho, es más fácil borrar un dibujo pequeño que uno grande. Me siento cómodo dibujando en estos tamaños, sin duda es un método hecho a mi medida.

En estos cuadernos puedo estar inmerso en mis dudas durante varias jornadas. Si no dudo significa que no he explorado suficientemente. La dificultad de dibujar pequeño, favorece el error creativo: un trazo que quería ser una cosa me descubre otra forma escondida, insólita. Cuando surge una buena idea no necesito repetirla en un papel más grande, simplemente la amplío y la reproduzco en el ordenador. La precisión en lo pequeño, significa eficacia en lo grande.

Pablo Amargo. Bocetos.

Alguna vez has mencionado que a medida que ha avanzado tu carrera como ilustrador te has ido autoimponiendo reglas haciendo que el planteamiento de tus ilustraciones sea cada vez más complejo. ¿Podrías comentar algunas de ellas?

Renuncio a la diversión o al sufrimiento en el trabajo – la calidad de la imagen no depende de la emoción durante el proceso-. Pienso que el público es más inteligente que yo, me niego a darle un masaje visual. Rechazo dibujar ideas que no sean mías. Antes de enviar una ilustración, busco la sensación de haber agotado todas las posibilidades en el tiempo disponible, evito la urgencia. Desconfío del texto, en él nunca se encuentra la imagen, por ello me alejo de la literalidad. Las imágenes deben apuntar al mañana, reniego de la actualidad. También pienso que lo que vale para hoy, puede que no valga para mañana, rechazo los dogmas.

En cuanto a la parte más visible, intento reivindicar la esencia bidimensional de este trabajo. Renuncio al virtuosismo, a la exuberancia técnica, me gusta que mis ilustraciones tengan una apariencia de facilidad, de sencillez. Descarto los dibujos efectistas con perspectivas insólitas, los estallidos compositivos, el empleo de mucho color, la más leve insinuación de “luces y sombras”. Últimamente, también he declinado el empleo de elementos visuales que no estén dibujados por mí, como pueden ser el collage o esa amanerada textura “vintage” que imita la rugosidad del papel o los defectos de la impresión antigua…. Los personajes que dibujo deben carecer de emociones, sus rasgos biográficos deben de ser mínimos de tal modo que nos resulte difícil concebir una historia con ellos, renuncio a la narración.

Pablo Amargo. 12 Maratón de cuentos. 2012.

Pablo Amargo. 12 Maratón de cuentos. 2012

Pablo Amargo. Cuentos eróticos por los rincones. 2012.

Pablo Amargo. Cuentos eróticos por los rincones. 2012

Tu obra tiene una línea estilística muy definida. ¿En qué crees que beneficia y/o perjudican a un ilustrador los límites respecto al estilo? 

El estilo no debe definirse a partir de la demanda comercial. Otorgar autoridad al mercado, al que tu carrera le importa un pito, es un suicidio. El estilo es tu voz y tu mirada sobre las cosas. No puedes escapar de ti mismo, tienes que asumir tus particularidades y respetarlas. Lo contrario, quien quiere gustar a todo el mundo a costa de sí mismo consigue finalmente no gustar a nadie. Desde el momento que escoges tu camino, excluyes y limitas tus posibilidades comerciales, aunque también abres otras muy diferentes que pueden ser incluso más enriquecedoras.

 

Como ilustrador, tus imágenes cumplen un papel comunicativo. ¿Hasta qué punto te preocupa que tu mensaje realmente llegue al lector? ¿De qué depende que así sea?

Desconozco las grandes verdades del mundo y no me atrevería a decirle a nadie lo que tiene que hacer con su existencia. Mis imágenes cuentan mi experiencia vital, que viene a constatar que estamos inmersos en la perplejidad, en el misterio, en el enigma, en la paradoja, en la confusión. Mi trabajo consiste en realizar acertijos de la manera más elegante posible. Mis imágenes no están hechas para comunicar una certeza, sino para contribuir a la extrañeza.

Pablo Amargo. Agresiones con arma blanca. La Vanguardia

¿En qué medida condiciona el texto a tus ilustraciones? 

Intento conciliar mis intereses con los del escritor. En mi opinión, si un texto no gusta, es mejor no aceptarlo. Pero esto no siempre es posible. A veces tenemos que aceptar textos que, sin contradecir nuestros valores, no nos emocionan demasiado. Imagino que a los actores les ocurre lo mismo, siendo lo más importante su manera de interpretarlo. Todos los textos tienen un ángulo ciego donde podemos colocar nuestras imágenes y ese es verdaderamente el trabajo del ilustrador: conseguir que la historia no estropee una buena imagen.

 

La decisión de dedicar una vida a la ilustración es toda una declaración de intenciones. A lo largo de tu carrera, ¿cómo has logrado mantenerte a flote económicamente? ¿Qué debe tener en cuenta un ilustrador si pretende vivir de ello?

Mis ingresos provienen únicamente de mis ilustraciones. Esto ya es de por sí una decisión radical y, por ello, nada recomendable. Puede que mi respuesta vaya a decepcionar a más de uno pero el truco consiste en gastar menos de lo que ingresas. Es cierto que estoy obligado a prescindir de muchas cosas, sin embargo, tengo la sensación de no haber renunciado a nada.

Pablo Amargo. El día emnos pensado. 2011

Pablo Amargo. El día menos pensado. 2011

Pablo Amargo. El cielo de los dinosaurios. Editorial Alhambra.

Pablo Amargo. El cielo de los dinosaurios. Editorial Alhambra

¿Qué opinas de los trabajos no remunerados? Para aceptarlos o no, ¿son válidos los mismos argumentos para un ilustrador ya establecido que para uno que está empezando?

Cuando uno está empezando, hace lo posible por publicar aunque sea gratis. En mi caso, no rechazo participar en trabajos no remunerados, siempre que cumplan, al menos, unas condiciones. Una de ellas es que nadie gane dinero con la publicación. Si trabajo gratis, los demás implicados también deben hacerlo gratis. Desde luego también influye el grado de afecto que me une a quien lo solicita, los amigos tienen mi confirmación con sólo pedirla. Por último, suelo limitar a un número de 10 las colaboraciones no remuneradas del año. Una vez superado este número, independientemente del mes en el que estemos, no tengo más remedio que decir no.

 

¿Cómo viviste el paso de ser un ilustrador novel a convertirte en un ilustrador establecido? A raíz de este análisis, ¿qué consejo o reflexión le darías a alguien que esté empezando a dar sus primeros pasos?

Recuerdo que cuando era adolescente leí el cómic “Los profesionales” de Carlos Giménez. En él se cuentan anécdotas de  dibujantes que trabajan en plantilla en la Barcelona de los años 70. Una de las historias me afectó profundamente. Trataba sobre un dibujante que  estaba desesperado. Le habían dado unas cuantas hojas de guión en las que se describía, con todo lujo de detalles, una escena bélica en la que había disparos, militares, aviones, desembarcos, tanques, ametralladoras, explosiones, coches humeantes, gente destripada, charcos de barro… en fin, infinidad de cosas que había que dibujar en ¡una sola viñeta! Aquello me dejó noqueado; ¡esta profesión podría convertirse en la actividad más triste del mundo!.

Con el tiempo comprendí que las profesiones son inocuas y que lo que hace que para unos sean un infierno y para otros un placer es la actitud con que uno las ejerce. Empecé a admirar a aquellos ilustradores que eran capaces de crear un universo propio, estéticamente rico y hermoso, negándose a ser esclavos de los delirios de un editor.

El paso en el que los demás dejan de verte como un autor novel y te ven como un “establecido”, viene dado por el momento en que la obra empieza a tener coherencia, a tener volumen y deciden seguir con interés tu carrera. De todos modos, no se me va la sensación de estar siempre empezando, con aspiraciones de mejorar.

Pablo Amargo. Casualidad. Barbara Fiore Editora. 2011.

Pablo Amargo. Casualidad. Barbara Fiore Editora. 2011

Hablemos sobre tus influencias ¿Qué valoras de los autores de finales del siglo XIX y principios del XX? ¿De qué crees que carecen los autores actuales respecto a ellos? 

De los siglos XIX / XX me interesan los artistas vanguardistas. Imagino el entorno social en el que se movían estas personas, las casas en mal estado, humedad, frío, noches oscuras, escaleras mugrientas, pobreza, incultura, comidas poco nutritivas… Y, sin embargo, aquella gente: Van Gogh, Brancussi, Picasso, Modigliani… tenían fe, tanto en su visión del arte, como en su apuesta por la modernidad. Me pregunto si actualmente tenemos algo mínimamente parecido a una visión, quizás estamos demasiado conmovidos por el ahora.

 

¿Cuál es el cambio más importante que ha habido en la ilustración en los últimos tiempos? ¿Hacia dónde crees que se dirige ahora? 

Sin duda, Internet nos ha permitido disfrutar y conocer propuestas de todas las partes y épocas del mundo. El ilustrador actual puede enriquecerse con nuevas visiones de las cosas. Actualmente, se da un mestizaje que diluye la idiosincrasia de los ilustradores de un territorio concreto: ya no hay una ilustración francesa, italiana, brasileña… Sin embargo, nos fijamos en un ilustrador por sus particularidades concretas, por su resistencia a esta homogenización.

El mercado está cambiando. Muchos ilustradores estamos comprobando que la manera de trabajar de ayer, nada tendrá que ver con la de mañana. En un momento como el actual, en el que los ilustradores se encuentran en esa dicotomía existencial que consiste en satisfacer determinadas demandas del mercado caracterizadas por la vulgaridad, o ser fieles a sus ambiciones artísticas, pese a poder quedar excluidos del mercado, resulta alentador encontrarse con autores que han rechazado los caminos intermedios, que son siempre una derrota, y se han propuesto hacer lo que honestamente creen que deben hacer: su obra.

Pablo Amargo. The milkiman in the night. Editorial RandomHouse. 2010.

Pablo Amargo. The milkiman in the night. Editorial RandomHouse. 2010

¿De qué se nutre Pablo Amargo? ¿Qué tipo de libros, películas, música… te interesan?

Me gustan series como Los Soprano, Mad Men o el Ala Oeste de la Casa Blanca que he visto varias veces. También directores como Cronenberg, Lynch, Tati, Von Trier, Wilder, Wong Kar-wai, Hitchcock o Tarantino. Una de mis películas favoritas es La vida de los otros. Me gustan escritores como Bolaño, Murakami, Chadler o Carver.

 

Pablo Amargo pregunta:

El dibujo es la manera de hacer invisible lo prescindible. En esa necesaria labor de simplificación ¿crees que hay un límite y dónde crees que se encuentra?

Puedes contestar directamente en los comentarios de esta entrada. ¡Anímate!

__
Web del autor:
www.pabloamargo.com

Crean
Crean
Crean es un medio entre la ilustración y los ilustradores. Un puente de acceso al mundo de la ilustración entendida como una manera de comunicar.

16 comentarios

Responder a Álvaro Laura Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

  1. Juan

    ¡Genial entrevista!
    El límite lo pone cada uno pero yo creo que de haberlo está muy lejano

  2. Alberto

    Fantástica entrevista. Muchas gracias.
    Yo creo que ese límite puede responder al concepto que cada uno de nosotros tiene de lo que es prescindible y lo que no lo es y será distinto en función de la idea que se quiere transmitir en cada momento.
    Un saludo!

  3. Yo, como bien sabe Pablo, adoro su trabajo desde hace mucho, mucho tiempo. No obstante no puedo aceptar que “El dibujo es la manera de hacer invisible lo prescindible.” En cambio, que “Hacer invisible lo prescindible sea una de las maneras de dibujar” lo veo más adecuado.

    Milton Glaser, cuando se refiere a la famosa sentencia “Menos es Más”, afirma que “suena muy bien ya que contiene una paradoja que se resiste a la comprensión” para después argumentar contra ella usando ejemplos como el arte de las alfombras persas, cuya complejidad es absolutamente necesaria para su belleza. Glaser concluye que “Suficiente es más”.

    Por otro lado, Tom Wolf en “La palabra pintada” analiza irónicamente el desarrollo de las vanguardias del siglo XX hasta llegar a abril de 1970, cuando Lawrence Weiner redacto literalmente una obra de arte en la revista Arts Magazine. La simplificación fue tal que la realización material de la pieza no era necesaria. Sólo su enunciado fue suficiente para que la obra existiese. El límite de simplificación, por lo tanto, hace tiempo que supero la línea de no-retorno, al llegar a prescindir de cualquier representación.

    Finalmente, en mi opinión, la simplificación es un medio, un recurso como otros muchos para conseguir un determinado resultado. Habrá piezas en las que la simplificación sea contraproducente y otras en las que la acumulación de elementos sea inútil y redundante. En el interín hay todo un mundo de gradaciones, de soluciones, cuya aplicación será responsabilidad del ilustrador.

    Un saludo y perdón por el ladrillo.

    • ¡Genial reflexión Álvaro!
      Sin duda me quedo con tu conclusión.

      Muchas gracias por compartir tu opinión con los demás.

  4. El límite es saber que es prescindible y, por el contrario, imprescindible. Lo obvio, puede trazarse con un bosquejo, una sombra o incluso con un espacio en blanco, pero supongo que te limita tu preparación, tu curiosidad, a la hora de plasmar un mensaje en una obra. ¿Por qué marcarse límites o aceptarlos? No espero respuesta.
    Una entrevista muy interesante y sincera, gracias

  5. Quizás el límite esté donde acabe su comprensión, o su evocación. Si el dibujo sugiere algo a alguien supongo que es “valido”.

    Saludos y bienvenidos :)

  6. La labor de simplificación del dibujo es ardua y el límite está en la capacidad de comunicar.

  7. Enhorabuena por tan grata entrevista y a tí, Pablo, por ese ingenio que nos hace agudizar el nuestro ;)

    - Reniego de la típica frase “está todo inventado”. Por lo que diariamente me aventuro por la senda del “queda mucho por descubrir”.
    En síntesis y ciñéndome al ámbito del dibujo y la creación gráfica (aunque esta premisa la considero válida para todo en esta caprichosa vida),… “el límite lo elijo yo”.

    Saludazos ;)

  8. Para mi esa labor tiene un claro límite: el límite está en el momento en el que se empieza a perder información que el autor quiere comunicar, o en el caso contrario, se incluya información accesoria no deseada o que el autor no quiere comunicar. Teniendo en cuenta, que controlar eso es imposible, me parece imposible ponerse límites estrictos en es aspecto.
    Ahora bien, si se refiere a que el dibujo debe tender a simplificar por sistema, como una manera de trabajar, tendente a conceptos de minimalismo, mínima expresión, etc buscando eficacia y rendimiento, creo que la respuesta sería 0, algo así como ponerle puertas al campo, al menos idealizando. Otra cosa es comercial y profesionalmente.

    Por lo demás me ha gustado la entrevista, aunque en el aspecto de consejos y reflexiones para artistas noveles creo que ha hecho buenos quiebros :)

  9. ¡clap, clap, clap!

    como respuesta, creo que no puede haber límite.
    lo simplificado siempre será, hasta que deje de serlo. mientras sea, no hay límite a la simplificación (;

  1. Pingback: http://www.shopa.es/?p=2209

  2. Pingback: http://www.shopa.es/pablo-amargo-master-class-presentacion-e-inauguracion/

  3. Pingback: https://www.ehu.es/ehusfera/pintura/2012/10/17/tras-la-linea-singular-pablo-amargo-en-shopa-la-alhondiga/

  4. Pingback: http://minf1.wordpress.com/2012/10/21/pablo-amargo/